Cuando las personas deciden dejar su lugar de origen para vivir en otro lado deben afrontar una gran cantidad de desafíos. Están los desafíos esperados como encontrar donde vivir, de que sustentarse y toda la tramitación necesaria para que esto sea posible.
Pero el ser humano no resuelve todo por tener un trabajo y una casa en el exterior. Hay cuestiones biológicas, espirituales y psicológicas que van más allá. El potencial de crecimiento que puede llegar a tener una persona en los distintos ámbitos de la vida por vivir en el exterior es enorme, pero muchas veces, ciertas trabas no nos permiten alcanzarlo. También, se pueden encontrar con ciertas dificultades que si estuvieran en su ámbito familiar las podrían resolver fácilmente, pero al estar en un contexto diferente, las alarmas no suenan a tiempo y hay una persistencia en el error. Si bien, existe la manera de hablar con la familia y amigos, la persona que vive en el exterior tiene una necesidad de no preocupar a seres queridos, entonces, por más que la tecnología le permite hablar con sus familiares, no puede realmente hacerlo.
Poder contar con un espacio personal donde la persona se sienta acompañada en las diferentes etapas de la migración puede ayudar en la adaptación. Este espacio le puede ayudar a optimizar su bienestar, facilitar el crecimiento personal, poder trabajar los bloqueos y limitaciones en los que se encuentra, para que la experiencia en el extranjero sea enriquecedora y constructiva y no lo contrario.

¿En qué consiste?

En un encuentro online, de duración aproximada a los 90 minutos. La persona puede solicitar el encuentro cuando lo desee, sin obligación de tener un horario fijo o puede fijar un encuentro semanal, quinquenal o mensual.

¿A quién está dirigido?

Personas que viven en el extranjero.
Personas que quieren vivir en el extranjero.
Personas que quieran retornar a su país.